Era de noche y fuera no existía nada.
Nosotros, incapaces de escribir
Tame Impala.
Cada intento desembocaba en una
carcajada.
Las risas inundaban el aire hasta
hacerlo irrespirable.
Escuché una advertencia que
provenía de una apertura bajo ojos inyectados en sangre, llenos de lágrimas]
“No puedo respirar”.
Él pensaba que no podía.
Yo también.
Thamesis palace. Cada intento era
peor que el anterior.
Las risas seguían.
El videoclip empezó. Todos
embobados.
Hacía un rato de Tame Impala,
ahora veíamos patines.
Patines y carretera. Silencio
sonoro,
Sensualidad en los graves.
La marihuana ya estaba dentro,
Okupaba nuestra epidermis.
Los graves entraban como
cuchillos en mantequilla
Rebotaban en el agua de nuestro
cuerpo y hacían bailar a los glóbulos rojos
BAM, espacio, BAM, espacio, BAM
Como un mantra nos sacó al plano
astral.
Cuatro pellejos que poco antes
luchaban por respirar entre carcajadas
Ahora contemplaban a Dios.
Todos sabíamos que los demás
veían a Dios.
La profeta se relamió los oídos
elevando las cejas.
Miguel Ángel.
15/05/2023, Barcelona