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jueves, 31 de octubre de 2024

Especial de Halloween

  Lucía volvió del trabajo y dejó su chaqueta mojada por la lluvia junto a la puerta. Suspiró un segundo y, tras cerrar los ojos apoyada contra la madera, se empujó hacia delante para ir al cuarto de baño.

  En la cocina vio un tazón de arroz a la mitad junto a un fregadero con varios platos de la noche anterior. Volvió a suspirar dirigiendo su mano hacia la esponja, pero en mitad del camino paró y cogió el tazón para comer algo antes de ponerse.

  Yendo hacia el salón, un relámpago irrumpió por encima de la luz que tenía encendida justo antes de que saltasen los fusibles, dejándola a oscuras y en silencio. Intentó seguir andando hasta el sofá por la casa que conocía de memoria, pero el trueno que acompañaba al destello y un cable furtivo se interpusieron y, haciendo equilibrios para no caerse, derramó la mitad del tazón. Volvió a suspirar.

 

  Dejó el tazón sobre una mesa y acudió a la cocina, junto a la entrada, a por una escoba. Maldito día de los difuntos. Cuando volvió al salón, comenzó a barrer con la linterna del móvil como ayudante sólo para volver a vivir un fogonazo de luz que atravesaba toda su casa por la ventana, ventana que mostró una silueta junto a la puerta que estaba a su espalda.

  Un escalofrío recorrió su espalda y erizó su piel. Su móvil cayó al suelo y entró en pánico, sin acertar a pensar. Sus ojos, abiertos de par en par, buscaban la imagen a través de la oscuridad. ¿Hay alguien ahí? Preguntó. Su respuesta fue el trueno que acompañaba al rayo y la densa lluvia sobre los cristales.

  Acompañada por el murmullo del viento, armó en ristre su escoba y continuó, escuchando su corazón, sus pasos y la lluvia. Estaba sólo a tres pasos de donde reposaba la enigmática figura que había visto cuando su arma topó con un obstáculo. Fue entonces cuando el tercer rayo reveló lo que había entre ella y la puerta.

 

Miguel Ángel. 31/10/24, Sevilla




jueves, 24 de octubre de 2024

No sé cómo ocurrió, señor agente

  Le digo la verdad, no sé qué pudo pasar.

  Quizás la estrujé con demasiada fuerza cuando quería mostrarle cariño. Quizás le canté demasiado fuerte. Quizás le declaré un amor que la acongojó. No lo sé. Usted podrá pensar que no soy más que otro en la larga lista de personas que se van a declarar inocente ante sus ojos sin serlo, con el único propósito de engañarle a usted o a ellos mismos, y tiene todo el derecho del mundo a creerlo, pero le puedo asegurar que no es así, que soy tan inocente como los pájaros o los puercoespines.

 

  Creo que tenemos que remontarnos a la diversidad misma para entenderlo. Ya sabe, que las naranjas crecen en los árboles y los melones en el suelo. Es un gasto de energía innecesario cargar con dos o tres kilos a dos metros de altura, o tres. Tiene más sentido hacerlo a ras de suelo y que el mismo sustrato que te da de comer te sirva de almohada. Luego viene un bicho y lo come. Problema resuelto. Las semillas viajan sin necesidad de un sistema nervioso competente. Es una genialidad.

  Mire, por otro lado, al ornitorrinco. ¡Qué manido está señalar lo extraño que es! ¡Y no por ello menos cierto! Quiero decir, los machos de la especie producen veneno que inyectan con un espolón. Ya me dirá qué sentido tiene eso. ¿Por qué sólo los machos?

 

  Exacto, a donde quiero llegar es que la propia evolución de las especies, si obedecemos a los dogmas de Darwin, o el mismísimo creador, si obedecemos a los dogmas religiosos de nuestro tiempo, nos llevan a enlaces que no somos capaces de explicar desde la lógica. Casi pareciese que no tiene sentido que algunas cosas vayan emparejadas unas con otras, como el ornitorrinco y su pico, aunque otras tengan toda la razón del mundo, como el melón y su altura.

 

  Así que sí, mi poto está muerto y yo soy el único responsable, pero ¿quién nos unió? ¿Por qué en mi ventana donde casi nunca da el sol? ¿Por qué de un día para otro? ¿Por qué, aunque yo lo quisiese tanto? Exacto, hay cosas que no tienen una lógica como la que le lleva a pensar que yo soy culpable. Ahora le toca a usted decidirlo con la falta de pruebas que presento, pues sólo queda su cadáver aquí conmigo. Pues sólo queda mi lamento. Con lo bonito que era.

 

Miguel Ángel. 10/10/2024, Sevilla



jueves, 17 de octubre de 2024

Brindamos por Neptunino (2/2)

(Primera parte: https://expresoydiario.blogspot.com/2024/10/brindamos-por-neptunino.html)

   El que más. Cada día comíamos juntos y a veces le decía: “vístete. Ponte guapa. He reservado en tal o cual sitio”. Y comer con ella era siempre fantástico. He vivido una buena vida, y su compañía ha sido algo que ha hecho que todo haya valido la pena, cada rato, cada risa, cada baile. Bailábamos mucho. Ella era todo…¡y la familia es una mierda! He hecho cuanto ha estado en mi mano por ellos y lo único que han querido es dinero.

  ¿Y amigos?

  Eso sí. Tengo un buen amigo. Viene todos los días. No le puedo pedir que se quede. ¡Él tiene su propia vida! Le decía de la familia. ¡Já! Ahora vivo con él y su mujer porque después de todo, cuando ella murió, me quitaron todo…la casa también. ¡Qué asco!

  ¿Se pudo despedir de ella?

  Sí. Ella se fue por un cáncer…27 días. Iba a la cafetería, me tomaba un café, me fumaba un cigarro y volvía en lo que la lavaban. Me decían las auxiliares “Neptunino, te la cuidamos un momento, vete a descansar”. En 5 minutos volvía a estar allí. Era todo lo que me separaba de ella. Finalmente, se apagó. Cuando volví a mi casa tenía los calzoncillos como el papel de las magdalenas, fíjese, tan poco me separaba de ella. No me arrepiento de nada. Si acaso, de fumar.

  ¿Y eso?

  Yo empecé muy joven. Tenía 7 años y mis primos fumaban, mis tíos fumaban, mi padre fumaba… para ser un hombre tenías que fumar, ¡y yo quería ser un macho! Así empecé. Mire ahora jejeje (un arranque de tos acaba con su risa jocosa).

  Ha sido una conversación fantástica, pero aún no he acabado de dar la medicación.

  Muchas gracias.

  No, muchas gracias a usted.

 

Miguel Ángel. 13/9/2024, Sevilla



jueves, 10 de octubre de 2024

Brindamos por Neptunino (1/2)

   Eres buen muchacho. Habríamos trabajado bien juntos.

  ¿A qué se dedicaba usted? – Y como si en lugar de enfermero fuese responsable de un gran embalse, abrí una compuerta secreta y se escapó, como un flujo de potencia ignota, la energía que escondía.

 

  Yo dediqué toda mi vida a la hostelería. Triunfé. La noche, bares, discotecas…de todo.

  ¿Y cuál diría usted que es la clave que le hizo llegar a la cima?

  He trabajado como un mulo, creo que eso ha sido un punto fuerte. Tampoco me ha gustado nunca deber nada. A veces, me iba por ahí a un proveedor y no tenía suficiente para pagar el género. La gente me conocía y me decía “Neptunino, no te preocupes, para la siguiente”, y no había llegado a Sevilla y llamaba desde un bar. “Tanto a tal cuenta, que no llegue a Sevilla y esté sin hacerse la transferencia”. Jamás debí nada, ese es mi orgullo. No debí. No debo nada.

  Es una forma tranquila de vivir, eso contrarresta con la vida de noche, ¿no? ¿O acaso no conoció bien la noche?

  ¡Que si la conozco! Por eso estoy pagando. Por los excesos.

  Pero, habiendo trabajado tanto, ¿siente que se ha quedado sin disfrutar de la vida?

  No. No me arrepiento de nada. He hecho lo que he querido. He disfrutado de todo tanto como he podido.

  Y ¿por qué me dice esto con tristeza?

  Es sólo que…desde que perdí a mi compañera hace 3 años, ya nada tiene sentido. Fíjese, tengo 72 años y quería haber seguido. Podía haber seguido. Sentía la energía, el motor, pero…sin ella no encuentro la…

  ¿La motivación?

  Exacto. Ahora me siento solo. No tengo un por qué seguir peleando.

 

  ¿No tiene hijos? – Preguntó acercándose la vecina de habitación que había escuchado la conversación

  No. Ella estuvo embarazada, ¿sabe? Pero se cayó. Fíjese que cosa tan tonta. Le dijo la amiga de ir a desayunar, como todas las semanas, y del tercero al segundo. Ahí se cayó. No pudimos intentarlo más. Joder, no se merecía ese palo, era un ángel. Ahí ella se entristeció mucho.

  ¿Fue feliz con ella?

(Segunda parte: https://expresoydiario.blogspot.com/2024/10/blog-post.html)




jueves, 3 de octubre de 2024

Londres y acné

  Londres, ciudad de tiempo infinito y ríos de arena. Ciudad de prisas y lo sientos.

  El viento corre sin destrozar más que mentes destruidas, ya de por sí, por una escena multicultural continua. Así, como una manada de lobos diferentes, acechan sus presas por poco tiempo, pues son impacientes.

  El calor humano se disipa entre nubes con nombre propio, nubes de colores móviles, tales como una simple división para una mayor eficiencia en el tiempo.

  A pesar de ello, Londres es un lugar con encanto y cualquiera atenderá de buena gana una llamada de atención.

 

  Londres es un hielo con luces de color.

  Es un híbrido entre tristeza, agobio y melancolía, es un monstruo de duras zarpas que con fiereza ataca al subconsciente.

  Su expresión me resulta dulce, aunque otros la catalogarían de dura, fría…es, sin embargo, una muestra clara de que seguimos fieles al instinto.

 

  El chaman señala al totem y, sin saberlo, un nuevo lord nace bajo una chistera. Nuestros mocos aquí son negros, algo nos corroe las entrañas.

 

Miguel Ángel. Mayo de 2010, Londres