Con mis pinceles de colores
dibujo el mundo de color,
Qué pena en mi alma que el negro
sea elección.
Las nubes son grises y los
árboles caducos. Sus hojas ya no vuelven, el otoño las mató.
Coge el hortelano su hoz y
arranca los matojos, de sus pobres aperturas amanece un caldo rojo y su
pregunta al cielo despierta “¿será este mi último sueño?”
Abriendo la mano mi mundo sonríe, ¡se acaba el hambre y florecen las flores!
Sin embargo, no tarda el viento
en enfriar la carne y se busca cobijo en el corazón, que bombea y bombea y
desiste. Roto el hechizo, golpea el sol, calienta tu camisa y mi pantalón;
duermen ilusiones y el mundo descansa. El negro ya no pinta, ahora sólo dibuja
manchas.
Miguel Ángel. 28/02/2014, Sevilla
