Entradas populares

jueves, 20 de noviembre de 2025

Carrillada ibérica (2/2)

  A lo largo de mi vida adulta he buscado claves que me hiciesen más feliz. Claves que hiciesen mi experiencia más dichosa. Rara vez he encontrado códigos secretos que, de cumplirse, mejoren la existencia de manera automática, por no decir que nunca. Sin embargo, y sin que sirva como prescripción, encontré alegría en amar como si mi pecho fuese infinito. Nunca se lo he dicho a ella; mi abuela es mi fuente de inspiración. Quiero cocinarle a todo el mundo con el amor con el que cocina mi abuela y quiero que todo el mundo se sienta a mi lado tan a gusto como yo con ella. Quiero ser la llama a la que te acercas en invierno y el abrazo que te cobija en los malos tiempos. Quiero tener siempre una frase ingeniosa en la boca que cierra las discusiones con una carcajada que de la vuelta a todo y quiero, sobre todo, ser humilde en mis propósitos.

 

 

 

  Por eso, cuando ella me pide un café por el móvil mientras está ocupada, yo no respondo. Y cuando ella me manda una imagen simbolizando que está triste porque yo no he respondido mientras caliento su taza sonrío pensando en la emoción que le va a hacer verme entrar por la puerta. Pero nada en mi imaginación es comparable a la imagen de sus ojos llenos de alegría y de cariño cuando da el primer sorbo y me dice te quiero con los ojos casi en blanco. Ahí yo siento una ternura que me recuerda a los domingos con mi abuela comiendo carrillada. Ahí siento que cumplo.

  Y me lanza un beso, y desaparezco por la puerta como los actores mediocres de la escena. Y vengo aquí a escribirlo antes de que lo olvide. Antes de que se queme ese recuerdo en los miles de otros recuerdos que me bombardean hasta que olvido la esencia; hasta que olvido que vivo por algunos de esos recuerdos que escapan a ser fijados porque estoy demasiado pendiente a sobrevivir a los que vienen.

 

Miguel Ángel. 27/11/2024, Sevilla