Recogí las setas
derrapando, porque la mujer encargada de dármelas estaba, literalmente, en la
otra acera de la de la tienda, dirigiéndose a su casa, cuando le pedí a la
dueña que me facilitara la vida.
Para cuando volví,
mi amiga estaba volviendo a casa. Me contó lo mucho que le encantó el museo de
arte contemporáneo. Top 3 mundial. Sólo por delante tenía Nueva York y
Amsterdam. Una exposición sobre amerifraquismo e identidades de género. La
entrada costaba un euro setenta. No creo que vaya.
Mientras me hablaba,
lie un cigarrillo con gelatto 33. En el proceso, una semilla quedó encerrada en
el papel al darle el pellizco y la forma del canuto se deformó.
“Entiendo que no te
gusta el arte, pero deberías ir.”
A mí me gusta el
arte, pensé. Miré el cigarrillo. Miré al horizonte. Suspiré. En mi cabeza,
volví a escuchar: “Nunca he sido bueno en ningún arte.”
Miguel Ángel.
02/04/2026, Sevilla
