Entradas populares

jueves, 7 de mayo de 2026

Arte especial (4/5)

  Me despedí de todos y volví a dirigir mis pies a casa. Por el camino me encontré con uno de los parroquianos. Estaba bajando una rampa que hay junto a una escalera. Me miró y, sonriente, me explicó que era la primera vez que bajaba por ahí, que estaba acostumbrado a hacerlo por las escaleras. Le aconsejé que usase más la rampa, porque igual se la habían cobrado en los impuestos. Se rio y seguimos haciendo bromas sobre eso, que era lo único que compartíamos. “Deberías volver ahora mismo y subir y bajarla cuatro veces, que se enteren.” Se descojonó.

  Pensaba que sólo compartíamos la historia del acerado, pero acabamos compartiendo camino. Estaba demasiado cansado para seguir siendo simpático, así que aproveché que se paró a saludar a una persona para acelerar y dejarlo detrás.

 

  Finalmente, llamé a mi amiga y me abrió. La relevé en la cama y cuando me desperté tenía unos cuantos mensajes. La chica de la limpieza acabó un rato antes y mi amiga había ido a un museo de arte contemporáneo.

  Yo había dormido tres horas, pero mi cuerpo no podía mucho más.

 

  Bajé las escaleras y reflexioné brevemente, pero rápido pasé a otras cosa. Aproveché que eran las dos menos algo para ir a por el paquete. Al salir vi que la grúa estaba cerca de llevarse mi coche por una razón que escapa a los motivos de este texto, y aproveché, de nuevo, que mi cuerpo no podía dormir más, para salvar mi furgoneta.


(Continuará)