La fachada del edificio de enfrente ha sufrido la humedad. 18 ventanas se distribuyen a lo largo de la pared vertical que antaño fue blanca y ahora tiene tonalidades ocres y grises. Algunas partes están desconchadas.
Una persona tiende en un cordel y
lleva ropa rosa y viva. Se le ve feliz. A través del marco se puede ver algo de
su casa. La casa parece limpia, ordenada e inmaculada.
Ahí sigue la fachada. La persona
ya no tiende. Su casa es más bonita que su fachada. Mi casa es más fea que mi
fachada.
No sé qué tienen las ventanas que
siempre me atraen, como una polilla a la luz.
Miguel Ángel. 15/06/2023, Barcelona
