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martes, 13 de junio de 2023

Tres en cruz, dos líneas y una tonta a tientas

 

RAW – RAW – RAW – RAW – RAW – RAW – RAW – RAW - RAW – RAW – RAW – RAW – RAW

 

3 días son muchos y son pocos.

Por ejemplo, son pocos para vivir una vida entera y muchos para aguantar una crucifixión.

¿Subirá el hierro por los clavos estacados en la carne? ¿Se habrán equivocado de enemigo y lo tenían que clavar en el corazón, como a Drácula? ¿Hubiese sido más rápido?

Tres días de náusea, tres días de diarrea, tres días de rabia, tres días de sorpresa, tres días de incredulidad, tres días de te lo dijes, tres días de risas raras.

¿Tres días valen por una vida? ¿Por cuatro días? ¿Por un año? ¿Por cuatro años? ¿Por a_ño_y_me_dio?

No sé.

De repente me vi mirándome risueño en todas las esquinas y la náusea saltó al abordaje de mi cuerpo. Jugué al escondite con mi cara en cada marco que me miraba sarcástico.

 

“Yo no quiero hacerte daño”. Y goteaba sangre fresca de un puñal de tipo malayo. Y brillaba. Y palpitaba. Y la puerta se cerró. Y la sangre se secó en el suelo. Y no vinieron lamias a lamerla para no dejar marca. Ningún súcubo entró por la ventana a embarrarse en la hemoglobina. Ahí quedó.

 

-¿Cuánto vale?

-Vale tanto como puedas dar.

-De acuerdo, tome esto. Lo he ahorrado por bastante tiempo.

-No tengo cambio.

-Quédese la vuelta.

 

Creo que estas son mis últimas líneas en esta casa. Sí, las estrellas al final sí estaban pintadas en cartón. ¡Qué sorpresa! Esperaba que estas palabras fueran más dulces y menos ácidas. No esperaba que se me agarrasen a la garganta como un collarín de castigo.

 

Glup, glup, glup.

 

He hecho un importante trabajo de campo y ahora sé que una tostada equivale a tres arcadas ahogadas en café.

 

¿Qué quieres que te diga? Calculaste mal, Migue. Sí, sé, sé. No se te da bien calcular.

 

Y como un eco distante se fue disipando mi sonido y pensé en cuánto tiempo tendría que pasar para que me escuchase de nuevo sin que mi voz estuviese grabada. Me resultó una reflexión interesante.

 

Una vida, de repente, pareció poco más que tres días.

 

París bien vale una misa, pensó, alineada con Enrique de Borbón mientras brotaba savia bruta y roja.

 

¿Este es el último recuerdo? Qué intenso, una telenovela. Menudo broche.

 

Y, sentado en el suelo, lloraba, y reía, y lloraba, y reía. Y el perro me preguntó qué me pasaba lamiéndome las lágrimas. Y yo no sabía si me estaba riendo de pena o llorando de alegría. No creo que lo sepa nunca. Me ahogué en la espiral de James O’Barr donde estaban las arañas en los estómagos de las serpientes, a mucha profundidad, mientras llovía arriba.

 

Creí que estaba sereno. Pensé: “Yo no puedo ser tu amigo”.

 

Contaba unas monedas y noté cuánto me temblaba la mano. Me concentré. No surtió efecto. Conté entre la vibración. Terminé. Agarré el boli. La tinta corrió. El temblor cesó. Seguí contando otras cosas.

 

¿Soy más un animal enjaulado o una alimaña en la despensa?

 

Hoy me quité una costra y no sangré. ¿Me queda sangre?

 

Algún día, si sigo vivo, leeré ésto con una sonrisa. “¡Qué ingenuo! ¡Lo que te depara la vida es más cañero, esto es sólo el calentamiento, chico!” Pensaré.

 

Hoy parece que Mercurio está retrógrado…o algo así decía una amiga.

 

Doblaba la aspiradora mientras Billie Eilish cantaba algo que incluía “Second hand smoke”. Me pareció brillante sentir que yo también estaba siendo un fumador pasivo. Lo tuve que escribir. Me tuve que reír del cáncer que me recorría, sin pudor, los pulmones.

 

El yoga de hoy se llamaba “Yoga para relajarse y aliviar el estrés”, casualmente. En cuanto acabé cagué el plátano que me comí sin ganas una hora antes. Mientras lo cagaba también quería vomitarlo. Aparentemente, y no es concluyente, el yoga no funcionó.

 

Terminé de cepillarme los dientes por última vez en esta casa. Fui a dejar el cepillo donde siempre pero ya no estaba, ahora pertenecía al ejército de cajas. Me sorprendí sonriendo en el espejo.

 

No sé cómo sonará la puerta cuando me vaya. Sé que es malo acariciar al perro justo antes de irte. Pecaré hoy. Es un buen chico. ¡Qué buen chico!

 

Miguel Ángel. 13/06/2023, Barcelona