(Primera parte: https://expresoydiario.blogspot.com/2023/09/enjoy-fishes.html)
Perdió el trabajo por estos
pescados, aparentemente, pero esa es otra historia. Recuerdo el tiempo con ella
en Tenerife como una suerte de periodo de gracia que te da la vida para saber
apreciarla a ella y a sus gentes. Nuestra historia entera, como mencionaba, es,
y espero que me permitan la redundancia, otra historia. También lo es la de
unos jinetes que cabalgaron la isla para hacerme saber que tenía que vivir en
ella.
Por supuesto, lo primero que hice
fue comer pescado. ¿Qué otra cosa podía hacer? Di muchos abrazos, y luego comí
pescado.
Por otra parte, una vez escuché
que en la vida hay dos claves; correr y leer. Leer porque es improbable que el
problema que tienes no lo haya tenido alguien antes y haya escrito cómo lo
solucionó. Correr porque ayuda a enfrentarse a esa vocecita en tu cabeza que te
pide que pares.
Si eso es así, yo no corro, pero
escribo, por ello:
A la persona que dio lugar a toda
esta entrada no le puedo hablar. Ni siquiera le pongo cara. Pero siento que su
tez es la del sufrimiento que todos hemos sentido, antes o después. También yo
he llorado y me gustaría que estas palabras estuviesen aquí porque, aunque yo
ya me las sé, temo olvidarlas.
El tiempo no cura nada, pero sí
ayuda a digerir. El dolor es humano y hay que disfrutarlo, a su manera.
Regodearse en él no es productivo y acaba en espirales. Centrarse en conseguir
lo que quieres en tu vida ayuda, pero hay que darse tiempo para encajar el
golpe. La vida sigue y donde aquí llueven unas lágrimas, luego crece una flor.
Ojalá te duela bonito.
