En algún lugar del mundo, un joven escala una montaña o pelea con un león. En algún lugar del mundo, alguien sube a una patera o vende melones. En algún lugar del mundo, una joven quita el seguro de su pistola y apunta a la nuca de un turista gordo. En algún lugar del mundo, ahora mismo, la juventud se escapa en un rito de madurez y de una crisálida con la manga llena de mocos nace un adulto (dis)funcional, con sus pagos a Hacienda y sus “es la primera vez que me siento en todo el día”.
¿Qué es la juventud? ¿Por qué se pierde? ¿Se pierde o se abandona? ¿Es algo que pasa en un segundo o que, como el pelo, muta segundo a segundo? ¿Se es joven por montar un monopatín? ¿Se deja de serlo cuando tu nombre está asociado a una hipoteca?
Chilly Gonzales menciona en una canción suya que ve la cara de Dios en una mamada y la verdad en Eric Cartman. Yo no veo demasiado, se me ha tenido que meter algo en los ojos.
El futuro parece una nube de polvo negro que se mete en los pulmones y quema. El futuro es una bola de cristal a punto de romperse en el suelo. El futuro está escrito con tinta invisible y sangre.
No hay un oasis a lo lejos, todo es desierto. La arena que abraza nuestros pies se arremolina y entra en los nervios ópticos. Se pierde a Dios en la mamada. Se pierde la verdad de Eric Theodore Cartman. Se pierden como el agua en el torbellino que forma el wc.
La orina salpica y forma hermosos paisajes en su pantalón. Embriagado, va en zigzag como si el mundo girase, pero parece que paró hace tiempo. Embriagarse parece la única forma de hacer que vuelva a girar.
Fentanilo como plaga. Chinches como plaga. Guerras como plaga. Parece que ahora todo es una infección. Será interesante encontrar una cura para esta desidia. Ya ni una muerte eriza un pelo. Vídeos snuff corren más que Usain Bolt por canales más oscuros que el alma de un tiktoker. No quedan lianas. No queda otra moneda. Last coin, última partida.
Eternos niños. En un paréntesis de cuidados y desesperanza. Ahí se mecen. Como los elefantes en una tela de araña. Y parece que cabe otro más. Parece que no se va a romper. Parece que aguanta. ¿Por qué no traemos a otro?
Una generación perdida, enterrada por la que vino antes y amenizada por la que viene después, que sobre su tumba bailotea, aún con la arena caliente, recién removida.
Los cuervos que sacan ojos están hoy en huelga. Vendrán mañana. Hoy sólo quedan buitres que destrozan hígados. Alguien se traga un trankimazin y el mundo le brilla. Su cuerpo no funciona. Su mente vuela. Volverá a tragarlo mañana. Puede que varios. De alguna manera habrá que devolverle la luz a toda esta sombra.
Miguel Ángel. 25/10/2023, Sevilla
