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jueves, 27 de junio de 2024

Complejo de David (1/2)

1 Samuel 17:50

“Así venció David al filisteo con honda y piedra; e hirió al filisteo y lo mató, sin tener David espada en su mano.”

 

De entre todos los pasajes de la biblia, uno de los más famosos es el de David y Goliat. En él, por si no lo saben, hay una guerra entre “el pueblo de Israel”, como ente abstracto, y “los filisteos”, que también serían todos, sin faltarles uno. En un momento determinado, un señor muy grande y curtido en yoquesé cuántas batallas llamado Goliat reta a todo el ejército de Israel a “echarle huevos”, en román paladino.

Como el pibe este era un cabrón de cuidado todo israelí de bien se echó atrás, pero David, que era un pastor que su padre había mandado allí a llevar queso, se enteró de que se prometían innumerables riquezas a quien tumbase al enemigo. Le dijeron que cuidado, que el lobo tiene muchos dientes, para que nos entendamos, y respondió que por ser pastor más de un león y un oso había matado. Le dieron equipación militar pero no se vio él con ella, prefirió su atuendo como pastor, y tras coger cinco piedras lisas y dar un par de pasos recibió una amenaza de Goliat, que de él se reía por ser joven y hermoso. David ese día se coronó reventándole la cabeza de una pedrada al “gigante” y, acto seguido, desenvainó la espada de su enemigo y le cortó la cabeza. Después pasaron cosas que no tiene sentido ahora contar.

 

El mundo se ha ido desenvolviendo desde esos tiempos, como siempre hace, sin tener muy en cuenta a dónde va y, simplemente, avanzando. Así llegamos a nuestros días.

 

A mi alrededor hay mucho cristiano de boquilla, mucho agnóstico que así se ahorra equivocarse y mucho ateo que prefiere evitar la cuestión. Menos musulmanes, judíos y pastafaris hay.

De casi todos, hay un número representante de personas que se confían a sí el rol de David siendo Goliat.

Viven en sus casas, van a sus bares, compran sus televisores de plasma, critican al diferente y censuran la disidencia. Van al súper en sus coches. Rezan algunas noches, sobre todo cuando tienen miedo. Miran a sus hijos con orgullo. Sacian su sed de vino. Odian a quien, chiquitito, se arrastra para beber algo de lo que sobra del Olimpo, por el simple hecho de darle una tregua a su seca garganta.

(Segunda parte: https://expresoydiario.blogspot.com/2024/07/complejo-de-david-22.html)

Miguel Ángel. 29/1/24, Sevilla