En resolución, aquella noche
la pasaron entre árboles, que ya es bastante, porque pasarla sin más cobijo que
unos párpados cerrados o el pobre parapeto que ofrece el cielo descubierto
puede ser tan temible para el espíritu como las razones que les hicieron
aventurarse al bosque de madrugada.
Allí, en unas hamacas
improvisadas a fin de hacer la estancia más cómoda, decidieron vencer al sueño
con una conversación inocente, como todas las que empiezan por conocer al
interlocutor y no por matar al silencio.
Se preguntaron por sus
gustos, por sus sueños, por sus desvelos, por un lunar evidente en la cara de
uno de ellos y de ahí pasaron a hablar de la vida, de la muerte y de incógnitas
que todos compartían, como si habría vida en otro lugar. Podrían estar en
cualquier otro lugar, pero la charla no fue presenciada por butacones y
chimeneas, sino por una vibrante arbolada que, lejos de ofrecerles su,
aparente, inerte escenario, carente de vida activa, estaba más alerta que
nunca, observando sus movimientos, sus gestos, su voz y el evidente lunar.
Si soportamos esta noche
entera, estaremos curados, reflexionó uno en voz alta. Todos asintieron desde
sus adentros, pero sólo el ligero eco de su sonido rebotando en el silencio de
la noche le contestó efectivamente.
¿Y si no funciona? Terminó
por lanzar otro al aire. Por supuesto que funcionará, devolvió otra, a la
velocidad de un resorte esperando su momento para actuar, como si toda la
discusión hubiese esperado este estímulo. No nos queda otra opción, suspiró, afirmándose
a sí misma que su declaración original estaba más cargada de desesperación que
de genuina confianza.
La noche acabó por desistir
y los primeros rayos de luz bañaron la cara de esta chica. El bosque les había
regalado un día más porque su existencia era mucho más longeva y conocía el
disfrute de relajar una tensión sólo cuando llega a su punto máximo. Podía
esperar un día más a recibirlos como justo tributo.
Se levantaron y marcharon
pensándose supervivientes. Al salir por la verja por la que entraron, uno miró
al resto y preguntó ¿cómo sabremos que ha funcionado?
Fácil, si puedes hacerte esa
pregunta mañana es que ha funcionado.
Miguel Ángel.
25/04/2024, Sevilla
