(Primera parte: https://expresoydiario.blogspot.com/2024/10/brindamos-por-neptunino.html)
El que más. Cada día comíamos juntos y a veces le decía: “vístete. Ponte guapa. He reservado en tal o cual sitio”. Y comer con ella era siempre fantástico. He vivido una buena vida, y su compañía ha sido algo que ha hecho que todo haya valido la pena, cada rato, cada risa, cada baile. Bailábamos mucho. Ella era todo…¡y la familia es una mierda! He hecho cuanto ha estado en mi mano por ellos y lo único que han querido es dinero.
¿Y amigos?
Eso sí. Tengo un buen amigo. Viene todos los días. No le puedo pedir que se quede. ¡Él tiene su propia vida! Le decía de la familia. ¡Já! Ahora vivo con él y su mujer porque después de todo, cuando ella murió, me quitaron todo…la casa también. ¡Qué asco!
¿Se pudo despedir de ella?
Sí. Ella se fue por un cáncer…27 días. Iba a la cafetería, me tomaba un café, me fumaba un cigarro y volvía en lo que la lavaban. Me decían las auxiliares “Neptunino, te la cuidamos un momento, vete a descansar”. En 5 minutos volvía a estar allí. Era todo lo que me separaba de ella. Finalmente, se apagó. Cuando volví a mi casa tenía los calzoncillos como el papel de las magdalenas, fíjese, tan poco me separaba de ella. No me arrepiento de nada. Si acaso, de fumar.
¿Y eso?
Yo empecé muy joven. Tenía 7 años y mis primos fumaban, mis tíos fumaban, mi padre fumaba… para ser un hombre tenías que fumar, ¡y yo quería ser un macho! Así empecé. Mire ahora jejeje (un arranque de tos acaba con su risa jocosa).
Ha sido una conversación fantástica, pero aún no he acabado de dar la medicación.
Muchas gracias.
No, muchas gracias a usted.
Miguel Ángel. 13/9/2024, Sevilla
