Le digo la verdad, no sé qué pudo pasar.
Quizás la estrujé con demasiada fuerza cuando quería mostrarle cariño.
Quizás le canté demasiado fuerte. Quizás le declaré un amor que la acongojó. No
lo sé. Usted podrá pensar que no soy más que otro en la larga lista de personas
que se van a declarar inocente ante sus ojos sin serlo, con el único propósito
de engañarle a usted o a ellos mismos, y tiene todo el derecho del mundo a
creerlo, pero le puedo asegurar que no es así, que soy tan inocente como los
pájaros o los puercoespines.
Creo que tenemos que remontarnos a la diversidad misma para entenderlo.
Ya sabe, que las naranjas crecen en los árboles y los melones en el suelo. Es
un gasto de energía innecesario cargar con dos o tres kilos a dos metros de
altura, o tres. Tiene más sentido hacerlo a ras de suelo y que el mismo
sustrato que te da de comer te sirva de almohada. Luego viene un bicho y lo
come. Problema resuelto. Las semillas viajan sin necesidad de un sistema
nervioso competente. Es una genialidad.
Mire, por otro lado, al ornitorrinco. ¡Qué manido está señalar lo
extraño que es! ¡Y no por ello menos cierto! Quiero decir, los machos de la
especie producen veneno que inyectan con un espolón. Ya me dirá qué sentido
tiene eso. ¿Por qué sólo los machos?
Exacto, a donde quiero llegar es que la propia evolución de las
especies, si obedecemos a los dogmas de Darwin, o el mismísimo creador, si
obedecemos a los dogmas religiosos de nuestro tiempo, nos llevan a enlaces que
no somos capaces de explicar desde la lógica. Casi pareciese que no tiene
sentido que algunas cosas vayan emparejadas unas con otras, como el
ornitorrinco y su pico, aunque otras tengan toda la razón del mundo, como el
melón y su altura.
Así que sí, mi poto está muerto y yo soy el único responsable, pero
¿quién nos unió? ¿Por qué en mi ventana donde casi nunca da el sol? ¿Por qué de
un día para otro? ¿Por qué, aunque yo lo quisiese tanto? Exacto, hay cosas que
no tienen una lógica como la que le lleva a pensar que yo soy culpable. Ahora
le toca a usted decidirlo con la falta de pruebas que presento, pues sólo queda
su cadáver aquí conmigo. Pues sólo queda mi lamento. Con lo bonito que era.
Miguel Ángel.
10/10/2024, Sevilla
