(Primera parte: https://expresoydiario.blogspot.com/2023/11/gods-got-evil-plans.html)
STRIKE DOS
Pobre Romero. Entiendo que a
Rivers le cueste empatizar ahora con los seres queridos del otro, estará
pensando en los suyos propios. Desde ese montículo tiene que verse poco sobre
el resto y mucho sobre uno; mucho de tanto que perder y tan pequeña la canasta
en la que asomar un poco de suerte y escuchar a lo lejos un pitido que te
confirme que sí, que hoy te ha tocado a ti.
Y, mientras tanto, Romero. Pobre
Romero. Seguro que le tiemblan las manos. Tiene que pesar tanto ese palo. He
estado ahí, créeme. Cuando el mundo entero parece subido a tus hombros y todas
las decisiones, todos los actos, todas las palabras, parecen trascendentales.
Cuando el aire es de una textura áspera. Creo que todos hemos pasado por ahí,
cuando la garganta sufre la lija y no quedan más sedosas las palabras, se
vuelven espinosas, y escuecen de las cuerdas vocales hasta el recuerdo.
En algún momento, todo se resume a
poner en práctica todo lo que sabes sobre devolverle las bolas al destino, que
las lanza a matar. Tú disparas con tu bate en base a todas las veces que has golpeado,
con todo lo aprendido, con todo lo madurado. Y hay partidos en los que juegas
ligas. Hay bolas que valen su hueso en oro.
Así que juegas, porque tampoco es
que la pelota vaya a dejar de venir hacia ti. Tampoco es que el strike se vaya
a evitar si tú permaneces quieto. Imagínense entre las vías del tren, pudiendo
saltar, pudiendo andar, pudiendo darle a la palanca, pudiendo correr hacia la
máquina mientras se grita de alegría al son del chirriar del metal junto a la
bocina pidiéndote salir, y no haciendo nada.
Y le das con todo lo que tienes
dentro, y cuando acabas de batear ni siquiera sabes con certeza si le has dado
correctamente si no estás acostumbrado a hacerlo. A veces, tienes que verlo
desde fuera, como desde esta grada, y saber si, al final, le diste o has
quedado fuera.
Es curioso pensar eso en estos
momentos…Ahora, silencio, Rivers va a lanzar.
