(Primera parte: https://expresoydiario.blogspot.com/2024/02/anaconda-13.html)
Hay quien piensa que lo que lleva
a las personas a comportarse como monstruos son sucesos potentes y
devastadores, como un terremoto, un genocidio o la mayor de las crisis. Ahora,
desde esta perspectiva comienzo a creer que los “cruces de cables” están más
relacionados con pequeñas frustraciones que se van amontonando. Alguien no te
da bien el cambio, un atasco y su fauna, un vecino con el que no convives sin
fricción y un brick de leche que caduca se me antojan motivos suficientes para
declarar el cuarto Reich ahora mismo. No por mí, sino por lo que veo, aunque a
veces me veo en el espejo.
La serpiente lo siente, se acerca
la calma. Se acerca el fin. Tiene sensores de muchos tipos, pero no siente el
mundo como nosotros. Por ejemplo, carece de oídos, pero el contacto de su
cuerpo con la tierra le permite analizar las vibraciones que le llegan, sus
ojos no están especializados, pero es capaz de notar el movimiento. También
tiene sensores infrarrojos, pero no ve como Predator a Arnold Schwarzenegger
(voy a salirme del relato durante un segundo para avisar a los lectores: he
escrito este nombre bien, a la primera y sin mirar. Lo he comprobado. Creo que
esto merecía un paréntesis), sino que es capaz de saber si algo está más o
menos caliente dirigiendo su atención a ese objeto. Por último entre lo que
quiero enumerar, su lengua se lanza al aire, con toda su bifidez, para pasar
las partículas del aire a su órgano de Jacobson (también conocido como órgano
vomeronasal), en la parte delantera de su paladar, con esto puede analizar los
compuestos que recoge y sacar conclusiones sobre lo que la rodea.
Usando esta ristra de colectores
de información puede llegar a la conclusión definitiva. Va a comer pronto.
(Tercera parte: https://expresoydiario.blogspot.com/2024/02/anaconda-33.html)
Miguel Ángel. 15/01/24,
Sevilla
