— Wau, mira esto. Unos pendejos
han ido a tirarle piedras a un banco pero a uno le rebotó la suya y ha tenido
que ir al hospital que abrieron los del banco porque era el único que los podía
tratar. De locos.
— Tío, pobrecito. Y qué irónico…
— ¿Pobrecito? ¡Vaya gilipollas!
Jajajaja
— No sé, illo. Me da cosa que el
nota haya acabado en el hospital.
— Pero es gracioso.
— No sé. No veo una imagen en la
que me alegro de que alguien acabe en el hospital. No se lo deseo a nadie.
— ¿Y si es porque uno va al
hospital a cambio de algo to guapo? En plan…¿un yate?
— Osea, si me dijeran que si el
pequeño Timmy muere, la pobreza y el sufrimiento se van a acabar en el mundo,
por supuesto que me alegraría si muriese Timmy, pero no porque muriese Timmy,
sino porque ahora el mundo no tiene pobreza y sufrimiento. Y lloraría su muerte
y recordaría lo grande que fue y esparciré su historia como si fuese el nuevo
testamento. Porque lo habrá hecho por su propia cuenta por todos nosotros.
Y respetaría que el pequeño Timmy no quisiese y no se acabase la pobreza
y el sufrimiento. Timmy no tiene por qué cargar con esa carga. Tiene derecho a
vivir.
Por eso yo estoy dispuesto a vivir con la desgracia. Con la carga. Con
el desasosiego que eso implicaría. Imagínate. Siendo el responsable de matar a
Timmy y cargar con la culpa. ¿Un villano? ¿Un héroe? Sería el Joker. En plan to
enigmático. Nadie sabe por qué. Ahora nadie sufre. Pam.
Tío, tío. ¿Dónde está Timmy?
Miguel Ángel. 20/12/24,
Sevilla
