En una pared, una pareja se juraba amor eterno.
Hace algunos años. Pude leer que Francisco firmó. Una tal María de algo
coincidió en el trato. Tiempo más tarde, alguien firmaba con tinta azul celeste
brillante encima de su amor, dejando la segunda parte del nombre de María en
una hiriente incógnita. Espero, sinceramente, que Francisco no dependa de esta
pintada para recordar su amor si lo olvida. Tendría que buscar de María en
María. ¡Qué faena!
A estas que salgo del callejón y encuentro
una espalda. Es la espalda de un amigo y me emociono como un perro oyendo pasos
conocidos por la escalera que llega al piso. Se me enciende una sonrisa y se
apaga el mundo queriendo ir a verlo. Mi cabeza, que siempre está leyendo, para
un momento y me dice que es imposible. Efectivamente, era una espalda igual,
pero no era Iván. Él está lejos de lo cerca que está esta persona.
Me he preocupado durante un largo periodo de
mi vida en lo que significaba para mi existencia vivir “lejos”, aunque yo
siempre estuviese cerca de mí. A fuerza de no saberme planta, me arranqué de
cuajo las raíces y me deformé en cada maceta que me quiso acoger. Ahora vuelvo
a la primigénea y, claro, mis colores, mis nudos, mis espinas, mis flores, mis
estambres, mis pistilos, mis cloroplastos, mis tallos, mis ramas y mis hojas no
caben, no encajan, no entran en el tiesto.
Puede que sea un problema burocrático y esto
no sea más que un error por no haber renovado a tiempo algún documento. Un
pasaporte que me permita viajar entre mis vidas para siempre encontrarme con
una administración que me acoja amistosa y feliz. Leal y contenta. Y me
encuentro con que la impresora se rompió justo después de atender al que iba
delante mía.
En un punto determinado, mis días se acabarán
y me tocará dejar una firma en el libro de visitas. Gran parte de mi vida ha
dominado a mis pasos la idea de dejarla escrita en tinta brillante y glamurosa,
que penetre cada una de las páginas que vengan detrás. Hoy me parece gracioso
que, tiempo después, alguien dibuje algo encima de mi nombre. Quizás una polla
colgada de alguna de mis eles.
Miguel Ángel. 11/06/2025, Sevilla
