-
¿Te
gusta tu trabajo?
-
No
mucho – sonreí.
-
¿Y
por qué lo haces? – preguntó genuinamente confusa.
-
Pues
dime tú en qué otra profesión voy a tener tantas citas de noche y voy a poder
hacerlas todas en pijama – se llevó la mano a la boca para reír.
-
Eres
muy simpático.
-
Joder,
¿has oído? – dije mirando a su pareja, que estaba sentado junto a la puerta con
la cabeza entre las manos – imagina si me hubieses pagado el paquete premium
como te dije – volví a mirarla a ella – vas a tener que quedarte con el paquete
básico toda la noche, pero quizás le podemos convencer de que afloje un poco
más porque yo de normal soy muy mustio – volvió a llevarse la mano a la boca –
¿Los dientes los reservas para las visitas institucionales? Esa gente no tiene
lo que hay que tener para venir a trabajar de noche así que puedes gastar un
poquito de esmalte hoy conmigo – y por fin pude ver su sonrisa.
Si yo hubiese sabido todo lo que me iba a
perseguir esa pila de dientes hubiese cerrado los ojos tan fuerte que mis
pestañas se habrían fusionado.
-
Tengo
que irme, cariño, pero volveré. ¿Te duele algo?
-
No,
estoy bien.
-
Perfecto,
entonces nos veremos luego.
-
¡Espera!
…Quiero un zumo. ¿Puedes traerme un zumo? ¿Tenéis zumo?
-
Y
si no lo hay te estrujo yo las naranjas, no te preocupes. Tendrás que esperar
un poco, ¿vale? – y asintió, y sus ojos brillaron un poquito.
Mientras acabo la ronda de medicación que viene
después, su pareja me aborda en el pasillo. Necesita hablar. Él también tiene
cuarenta y pocos. Había conseguido dormir un poco los últimos días, pero no
demasiado. Pequeños logros. Se le escapa alguna lágrima.
Vuelvo al control a por el zumo prometido y
allí está Alfredo, organizando algo.
-
Tío,
ten cuidado, que resulta que la pava esta – se refería a ella - es la hermana
de un adjunto potente de aquí y se ha estado quejando de las del turno de tarde
y amenazando con poner reclamaciones.
-
Tranquilo,
esas bestias no vienen de noche.
-
Pero
estate al quite.
-
Que
sí, que sí – y mi segunda afirmación quedó casi muda por el frigorífico
cerrándose.
(Continuará)
