Si hubieses conocido
a mi yo de antes habrías flipado.
Espuma en champán,
león entre gacelas, payaso en funeral, el que dice la palabra que le falta al
tartamudo. Charlatán silencioso, joven galán en sainete, escritor cobarde,
malhumorado amateur.
A mis besos les
sobraban las despedidas, a mis caricias les faltaban el arañar de las uñas, mis
deseos no cabían en el mundo, a mis planes les faltaban horas y el día los
cobijaba.
Así era yo, como
quien dice, hasta antes de ayer.
Hoy, sapo sin bruja
que me arroje al caldero, aliento a muerto en vertedero, sintecho en el Taj
Mahal, demandante de empleo vestido de currante, guilda sin palillo, estuche
sin sacapuntas.
Así soy yo, como
quien dice, hoy.
Mañana seré ímpetu
de viento, coraje de abeja ante la avispa, cariño de pájara en su nido,
murmullo de fuente en jardín bonito y sonrisa dibujada en alguna parte de
Nazca.
Así seré yo, como
quien dice, mañana.
Y si para las
palabras no tienes diccionario, si se te acabaron los sentidos en alguna de
estas curvas y te pillaron sin baliza, no te asustes, que muchas veces ni yo me
entiendo.
Y, sinceramente,
¿importa lo que yo quiera decir? Esto es tuyo, más que mío, que desembarazado
estoy de mí. Si arrojo esta parte de mi sien al papel es para ti, que yo ya me
sé mis historias.
Y tú, ¿cómo has
sido, como quien dice, mañana, tarde y noche?
Miguel Ángel.
09/01/2026, Sevilla
